
“La colección de casi cualquier museo hecha en el último siglo puede contener piezas robadas por los nazis”, ha explicado Jacques Schuhmacher, curador alemán del Victoria and Albert Museum de Londres y experto en investigar la procedencia de obras de artes.
Explicar la procedencia de las obras en los museos “se ha visto muchas veces como algo opcional” y se suma a “la ignorancia” de las pinacotecas que preferían no hacer preguntas sobre el camino que han recorrido las obras de arte hasta llegar a las paredes y vitrinas de sus galerías.
Lo que “es un problema hoy porque los nazis ocuparon Europa haciendo que a muchas personas les confiscaran objetos o que fueran puestas en una situación que les obligó a venderlos o darlos”, dijo.
Sin embargo, es “muy complicado” descubrir la procedencia de las obras porque “podían venir de una familia judía que vivía en Francia, de un museo alemán o de un coleccionista polaco”.

De manera que, como ha señalado el experto, “puedes mirar a la colección de cualquier museo en el mundo y siempre hay una posibilidad de que haya un objeto ahí que perteneciese a una víctima de los nazis”.
Conocer el número total de obras de arte desaparecidas durante la era nazi y saber cuáles están en museos es “imposible”. “El número es muy alto, diría que más alto de lo que la mayoría de las personas podrían creer”, ha señalado Schuhmacher, que acaba de publicar ‘Nazi Era Provenance of Museum Collections’.
Búsqueda de información
Además, los museos tienen “muy poca información” sobre la procedencia de las obras de arte que exponen. Los expertos tienen diferentes formas de trabajar para encontrar la conexión de las obras con los nazis como investigar a los dueños, consultar los archivos del artista o investigar las reclamaciones de las familias que tuvieron las piezas.
Contrario a lo que “algunos escépticos” consideran, las historias sobre la procedencia de las obras pueden permitir alcanzar nueva audiencia en los museos, opina el experto.

Estas obras pudieron, por ejemplo, ser confiscadas por miembros de la Gestapo o vendidas por “la presión y la desesperación de los dueños para mejorar su situación”.
Con el final de la guerra, muchas de estas obras se restituyeron, sobre todo en Alemania y Austria, pero hoy en día, “continúa siendo algo complejo”. Cada país lidia con la posibilidad de restitución de una forma diferente.
“Ningún museo es inmune a esto y la situación legal puede ser muy difícil. Lo importante es que los museos sean abiertos y transparentes con las historias” porque lejos de ser algo solo legal “genera muchas preguntas sobre cómo nos relacionamos con el pasado nazi”, ha concluido.
Fuente: EFE
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