Preocupante hallazgo: 40% de los pacientes con cáncer interrumpe la quimioterapia oral en Colombia

La investigación abre una puerta a la reflexión sobre la forma en que se diseñan y ejecutan las políticas de atención oncológica en el país

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El 33% de los pacientes
El 33% de los pacientes con quimioterapia oral en Colombia interrumpe el tratamiento, según estudio - crédito Isabel Infantes/REUTERS

En los pasillos del Instituto Nacional de Cancerología, donde se cruzan historias de esperanza y de lucha, una investigación encendió las alarmas sobre un aspecto silencioso pero decisivo en el tratamiento del cáncer, la continuidad de la quimioterapia oral. Este esquema terapéutico, que se administra en pastillas o cápsulas y permite a los pacientes seguir su proceso desde casa sin largas estancias hospitalarias, no siempre logra mantenerse en el tiempo como debería.

El estudio, realizado por Jorge Esteban García Forero, doctor en enfermería de la Universidad Nacional de Colombia (Unal), analizó a 74 pacientes bajo tratamiento con este tipo de medicamentos. La mayoría eran mujeres diagnosticadas con cáncer de mama (74,3%), seguidas por personas con cáncer de colon (18,9%) y un porcentaje menor con cáncer gástrico (6,7%). Todos habían sostenido al menos seis meses de terapia con fármacos como tamoxifeno y anastrazol, agentes hormonales, o capecitabina, uno de los medicamentos esenciales en el manejo de la enfermedad.

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La adherencia a la quimioterapia
La adherencia a la quimioterapia oral depende de factores económicos, culturales y del diseño del esquema terapéutico - crédito Imagen ilustrativa Infobae

Los resultados fueron contundentes, solo el 67% de los pacientes cumplió con las indicaciones médicas de manera constante. El 33% restante interrumpió el tratamiento o no lo siguió al pie de la letra. Esa cifra, traducida al plano real, significa que cerca del 40% de quienes reciben este tipo de quimioterapia en Colombia corren el riesgo de abandonar un procedimiento clave para su supervivencia.

Las razones que explican esa falta de adherencia son diversas, pero hay un patrón que sobresale. Los esquemas que requieren varias dosis al día se convierten en un obstáculo mayor para las personas, mientras que aquellos diseñados con una sola toma diaria resultan más fáciles de sostener. La rutina de ingerir varias pastillas, sumada al impacto físico de los síntomas secundarios, termina erosionando la disciplina y debilitando la continuidad.

Sin embargo, García Forero insistió en que no todo recae sobre la voluntad individual del paciente. En sus palabras, la adherencia está atravesada por factores culturales, económicos y clínicos que pueden facilitarla o, por el contrario, entorpecerla. El costo de los medicamentos, las dificultades de acceso al sistema de salud, el acompañamiento limitado de algunos programas de atención y hasta las creencias sobre la enfermedad influyen directamente en el resultado final.

El acompañamiento integral y el
El acompañamiento integral y el apoyo emocional son claves para evitar el abandono de la quimioterapia oral - crédito Europa Press

El estudio recordó, además, que no se trata únicamente de un asunto estadístico. En el caso de la quimioterapia oral, mantener el tratamiento sin interrupciones es vital porque asegura la eficacia del procedimiento y aumenta las probabilidades de supervivencia. Un paciente que abandona su esquema no solo compromete los avances alcanzados, también incrementa los riesgos de recaída o de resistencia del tumor al medicamento.

De ahí la importancia del acompañamiento integral. Para el investigador, el papel del sistema de salud debe ir mucho más allá de la entrega de fórmulas médicas. Se requiere un seguimiento constante, educación clara sobre la enfermedad y los medicamentos, y un apoyo emocional que permita enfrentar los altibajos del proceso. “No basta con prescribir la quimioterapia oral; hay que garantizar que los pacientes tengan las herramientas y las condiciones necesarias para cumplirla”, advirtió el estudio.

La investigación abre una puerta a la reflexión sobre la forma en que se diseñan y ejecutan las políticas de atención oncológica en el país. Aunque la quimioterapia oral ofrece ventajas innegables en la calidad de vida, menos tiempo en hospitales, mayor autonomía para los pacientes, posibilidad de continuar con actividades cotidianas, esas ventajas se diluyen si no se acompaña con estrategias sólidas para evitar el abandono.

La quimioterapia oral mejora la
La quimioterapia oral mejora la calidad de vida, pero su eficacia depende de la constancia en el tratamiento - crédito AdobeStock

En últimas, el hallazgo plantea un reto doble. Por un lado, invita a los profesionales de la salud a repensar esquemas terapéuticos más amigables y sostenibles para el paciente. Por otro, exige al sistema garantizar que ninguna persona interrumpa un tratamiento por falta de apoyo o de recursos.