Alivio para el bolsillo colombiano, las compras con tarjetas serán más baratas en septiembre

Para los hogares endeudados, el descenso podría significar un respiro limitado en tarjetas de crédito, préstamos de libre inversión y otros productos de consumo

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La Superintendencia Financiera de Colombia
La Superintendencia Financiera de Colombia certificó la tasa de usura en 25,01% para septiembre, una leve baja frente al mes anterior - crédito Visuales IA

La Superintendencia Financiera de Colombia certificó en 25,01% la tasa de usura que regirá para septiembre, lo que representa una disminución de 0,16 puntos porcentuales frente al 25,17% fijado en agosto. Este indicador, que corresponde al interés máximo que las entidades financieras pueden cobrar a los usuarios en operaciones de crédito de consumo y ordinario, marca un leve alivio en medio de las tensiones por el costo del endeudamiento.

La tasa de usura se calcula con base en el interés bancario corriente, que también registró una reducción marginal, situándose en 16,67% efectivo anual. Aunque la caída es leve, expertos consideran que refleja la tendencia descendente de la inflación y la expectativa de nuevas decisiones del Banco de la República en materia de política monetaria.

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El interés bancario corriente se
El interés bancario corriente se ubicó en 16,67% anual, reflejando una tendencia descendente en medio de la moderación de la inflación - crédito Superfinanciera

La Superfinanciera también certificó el IBC para otras modalidades de crédito:

  • Crédito productivo de mayor monto: 25,99%
  • Crédito productivo rural: 16,19%
  • Crédito productivo urbano: 36,20%
  • Crédito popular productivo rural: 50,00%
  • Crédito popular productivo urbano: 59,84% .

Esto implica que, al aplicar el factor correspondiente, las tasas de usura para esas líneas alcanzan niveles altos, incluso de hasta 89,76% en el caso del crédito popular productivo urbano.

Aunque la leve reducción en el IBC y la tasa de usura refleja el efecto de la moderación de la inflación y la expectativa de recortes adicionales en la tasa del Banco de la República, el alivio para los deudores será limitado. Analistas coinciden en que el crédito sigue siendo muy costoso y poco accesible, en un contexto de alto endeudamiento de los hogares y morosidad creciente.

En la práctica, la disminución es más un señal de tendencia que un alivio real. Todo dependerá de que el Emisor acelere el recorte de su tasa de referencia en los próximos meses, lo que impactaría de manera más contundente en el costo de endeudarse en Colombia.

El alivio para los deudores
El alivio para los deudores es limitado, ya que el crédito sigue siendo costoso y el acceso permanece restringido - crédito Superfinanciera

Para los hogares endeudados, el descenso podría significar un respiro limitado en tarjetas de crédito, préstamos de libre inversión y otros productos de consumo. No obstante, analistas advierten que la reducción es insuficiente para generar un alivio real en el bolsillo de las familias, dado que los niveles de morosidad siguen al alza y el acceso al crédito permanece restringido.

En el mercado se espera que, si la inflación continúa moderándose en los próximos meses, el Banco de la República acelere el recorte de su tasa de referencia, lo que impactaría de forma más clara en el costo del crédito y, por ende, en la tasa de usura.

Impacto en la economía colombiana

La decisión de la Superintendencia Financiera de certificar el interés bancario corriente (IBC) en 16,67% efectivo anual para septiembre de 2025 llega en un momento clave para los hogares colombianos, que dependen de sus tarjetas de crédito no solo como medio de pago, sino como mecanismo de financiamiento cotidiano. Con base en esa tasa, el organismo fijó la tasa de usura en 25,01%, apenas 0,16 puntos por debajo de la vigente en agosto.

Aunque la reducción parece marcar una tendencia a la baja, lo cierto es que el crédito en Colombia sigue siendo caro. En un país donde gran parte del consumo se difiere a cuotas, este nivel de interés se convierte en un termómetro real del costo de vivir a crédito. Las tarjetas, que deberían funcionar como un amortiguador financiero para imprevistos o compras estratégicas, terminan siendo una carga pesada, con tasas cercanas al 25%, financiar una compra puede convertirse en una trampa de endeudamiento.

La economía doméstica enfrenta presión
La economía doméstica enfrenta presión por el endeudamiento, con morosidad creciente y menor demanda interna - crédito Visuales IA

Más allá de la cifra puntual, lo preocupante es la brecha entre lo que cobra la banca por prestar y lo que paga por ahorrar. En muchos casos, los intereses del crédito triplican la rentabilidad del ahorro. El resultado de financiarse con tarjeta deja de ser una decisión táctica y pasa a ser un riesgo estratégico para las familias.

La consecuencia inmediata es un menor poder adquisitivo real y mayor dependencia del crédito rotativo, lo que debilita la demanda interna. Mientras el costo de endeudarse se mantenga en estos niveles, la economía doméstica seguirá caminando por la cuerda floja del sobreendeudamiento, con hogares atrapados entre la necesidad de financiar su consumo y la presión de pagar intereses que ahogan su ingreso disponible.