‘El Mocho’, cabecilla del Bloque Occidental, no habría muerto de forma accidental: ‘Kevin’, involucrado en secuestro de militares, sería el autor

Un informe de inteligencia revela que la muerte de Óscar Eduardo Sandoval, influyente cabecilla de las disidencias de las Farc en Cauca, no fue producto de un accidente con explosivos, sino resultado de una traición interna orquestada y ejecutada por sus propios compañeros

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"Mocho" fue traicionado por "Kevin"
"Mocho" fue traicionado por "Kevin" para quedarse con el poder del Cañón del Micay - crédito Fuerzas Militares

La aparente explosión accidental que cobró la vida de Óscar Eduardo Sandoval, conocido con el alias El Mocho, en enero de 2025, cambió por completo de matiz tras la revelación de recientes informes de inteligencia en los que se hablaría de un ataque directo por parte de otro disidente de las Farc.

Según documentos obtenidos por la revista Cambio, darían cuenta de que el influyente cabecilla del bloque occidental Jacobo Arenas, uno de los disidentes de las Farc más buscados en el Cauca, no murió por un error durante la manipulación de explosivos, sino que fue víctima de un asesinato perpetrado por orden interna.

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Las primeras versiones oficiales, comunicadas por el Ejército Nacional, habían reportado que ‘El Mocho’ resultó muerto el pasado 27 de enero mientras se desplazaba hacia una zona rural del municipio de Patía.

Allí, según la información inicial, preparaba un atentado con carro bomba dirigido contra integrantes de la Tercera División.

"Kevin" es el autor intelectual
"Kevin" es el autor intelectual del secuestro de los uniformados en el Cauca - crédito Fuerzas Militares

Los primeros reportes identificaron a alias El Mocho como una de las víctimas de una detonación accidental, que frustró el ataque y evitó más daños en las inmediaciones de la base militar en la vereda El Estrecho.

Sin embargo, investigaciones avanzadas a lo largo de los meses posteriores derribaron esa hipótesis. De acuerdo con los hallazgos de los investigadores conocidos por Cambio, la muerte de alias El Mocho resultó de una acción premeditada, ordenada desde el interior de la misma organización.

Las nuevas indagaciones, realizadas por organismos de inteligencia asentados en el suroccidente del país, revelaron que el liderazgo de ‘El Mocho’ despertó disputas internas y desconfianza, factores que desembocaron en un plan para eliminarlo.

El complot se habría fraguado por parte de otros miembros de la estructura disidente, como resultado de diferencias irreconciliables.

La información obtenida a través de infiltrados permitió identificar a Anderson Vargas Suns, también conocido con el alias de Kevin, como el artífice de la coordinación y ejecución del asesinato de alias El Mocho.

Los datos recabados indican que la explosión tuvo lugar días después de una confrontación verbal entre ambos, agravando la tensión entre los antiguos aliados.

El disidente es la mano
El disidente es la mano derecha de "Iván Mordisco" en la región - crédito Fuerzas Militares

La relación entre alias Kevin y “El Mocho” se caracterizó por años de colaboración y responsabilidades compartidas dentro del bloque occidental. No obstante, conflictos recientes por el manejo de las rentas ilícitas —base financiera de la organización— minaron esta alianza.

Según información conocida por Cambio, alias El Mocho percibió irregularidades: fondos destinados a la dirigencia se desviaban supuestamente hacia Kevin, fragmentando aún más el liderazgo. El enfrentamiento se exacerbó cuando El Mocho comprobó la pérdida de control territorial por parte de Kevin, quien sostenía públicamente que mantenía el dominio.

La desconfianza transformó la dinámica interna de las disidencias. El análisis de señales y el uso de tecnologías de verificación permitieron esclarecer que quienes prepararon el vehículo utilizado en el atentado eran hombres del círculo cercano de El Mocho.

La traición se habría consumado cuando Kevin pagó una suma importante —200 millones de pesos— para manipular el sistema de activación de los explosivos y asegurar la muerte de su rival, según consignó Cambio.

El día del suceso, El Mocho se desplazó, junto con dos acompañantes, hacia el sector rural de Patía, con la intención de atacar posiciones de la Tercera División del Ejército. El plan contemplaba acercarse a la base militar, descender del vehículo y detonar los explosivos a distancia. Lejos de eso, un sistema de temporizador —instalado por colaboradores comprados por Kevin— desencadenó la explosión, acabando con la vida del cabecilla y sus dos escoltas.

La historia de El Mocho, marcada por actividades criminales y liderazgo armado, terminó en un acto que deja al descubierto la falta de cohesión y las estrategias letales usadas entre líderes de las disidencias.