
Uno, dos, tres. Raya. Uno, dos, tres. Cuántos años contando baldosas al caminar. Uno, dos, tres. Un adoquín suelto. Otro charco. Cuando llueve en Chapinero, cielo roto, los adoquines de los andenes son trampas. Bombas de agua y barro que se activan con el roce de los pasos.
Estos adoquines sueltos entorpecen los pasos de los niños y atascan el triciclo en el que un hombre, con bigote de charro –pero sin el tenor en la voz– se gana la vida vendiendo mazamorra paisa.
PUBLICIDAD
Sobre las aceras de la carrera 15, específicamente las que rodean al centro comercial Unilago, alguna vez hubo una rueda de Chicago, unas viejas bancas de madera y un pequeño muelle… No había adoquines sueltos, no había por qué.
También había un lago y un parque. El Lago Gaitán. ¡Un lago navegable en medio de la ciudad! Para llegar había que tomar el tranvía hasta la 72 y bajarse y caminar por el parque en el que, me imagino, los niños jugaban a los piratas, mientras que los más grandes se aventuraban, más temerosos que valientes, a conquistar el lago en balsas en las que coordinaban los movimientos de los remos. Y tal vez en alguna tarde cualquiera, los visitantes del parque se maravillaron con los sobrevuelos de Camilo Daza, el primer colombiano en pilotear un avión. ¡Un avión! Algo así debió detener el parque y los paseos en caballo, que la administración del lugar alquilaba.
PUBLICIDAD
El ‘Gaitán’, contrario a lo que se rumora, no fue erigido en honor a Jorge Eliécer Gaitán –caudillo liberal que su asesinato desató un periodo de violencia sin precedentes en el país–, su nombre se lo ‘debe’ a José Vicente Gaitán, el propietario original del predio en el que construyó el lago y el parque.
Las obras se llevaron a cabo por etapas: se comenzó con el lago y luego con las edificaciones, para después terminar con las atracciones mecánicas, según se puede leer en el libro La Rueda de la Fortuna de Bogotá, de Juan Carlos Gómez Sánchez.
PUBLICIDAD
Para poder contar con las atracciones mecánicas, según cuenta Gómez en su libro, Gaitán solicitó un préstamo al Banco Hipotecario de Colombia por 800 libras esterlinas, a pagar durante 10 años. Del préstamo se sabe por la escritura 495 del 12 de marzo de 1917 de la Notaría 2.

Ahora bien, a ciencia cierta, no se sabe cuándo comenzó a funcionar el parque, pero un testimonio del libro de postales de la Fundación Amigos de Bogotá sostiene que fue en 1914, año en el que ya contaba con la rueda de la fortuna y el carrusel, así como con el lago.
PUBLICIDAD
Lo cierto es que en 1937, cuando finalizaron las obras del Lago Gaitán, todos los bogotanos disfrutaron del parque: desde los vecinos de Quinta Camacho, uno de los primeros barrios con casas de estilo inglés en Bogotá —el otro es La Merced, junto al parque Nacional—, hasta quienes vivían en la periferia. Si no tenían carro, lo más seguro es que tomaran el tranvía desde el Centro, recorrieran Chapinero a lo largo de la carrera 13 y arribaran a la avenida Chile —Calle 72—, desde donde bastaba caminar unas cuadras.
Un atractivo del lago —cuyas barcas llevaban los nombres de algunos departamentos de Colombia, salvo tres, que se llamaban América, Alemania y Ondina— era una isla en medio, conectada a las demás zonas verdes mediante un puente. En la isla, conforme con el documento de juicio de sucesión del parque, tras la muerte de José Vicente Gaitán había un edificio de tres pisos: en el primero había un laberinto; en el segundo, un salón de baile; y en el tercero, un salón de té.
PUBLICIDAD
Después de la muerte de Gaitán, que asumió la administración del parque entre 1918 y 1931, el lugar estuvo bajo la dirección de Alfonso Acevedo Bernal, uno de los nuevos copropietarios, quien lo mantuvo con vida entre 1935 y 1955, conforme cuenta Gómez Sánchez.
Del Lago Gaitán, que tan felices hizo a los residentes de la capital en parte de la década del 30, quedó el polvero. La extensión de la carrera 15 hasta la calle 80, en los años 50 desencadenó el comienzo del fin del parque. El lago fue secado con materiales y desechos de construcción que dejaron las obras de la avenida. Concretamente en 1955, sus propietarios tomaron la decisión de edificar sobre el predio.
PUBLICIDAD
Caminar la carrera 15 es…

El apogeo del Lago Gaitán contrastó con el auge del que, todavía, es un corredor comercial. Antes de que el sector se diera a conocer por tiendas especializadas, además de centros comerciales como Unilago y el Centro de Alta Tecnología, recibió misceláneas, panaderías, salones de belleza y salas de té.
Hoy, además de ser importante para quienes rentan un local en Unilago –desde los tres millones de pesos– las cuadras que antes fueron un parque son el escenario en que rebuscadores, jaladores, maneros o vendedores informales se ganan la vida.
PUBLICIDAD
Caminar por el barrio Lago Gaitán —de la calle 76 a la 82, entre carrera 14 y autopista Norte—, es escuchar el “a la orden, patrón” o sentir el olor a chicharrón que fritan en las calles, pisar las colillas de cigarrillo regadas en la acera y fumarse el humo de los buses azules del Sistema Integrado de Transporte.
Los edificios hundidos del Lago Gaitán

El epicentro tecnológico de Bogotá, como definen Lago Gaitán portales especializados en finca raíz como ciencuadras.com, es estrato 5 y el valor por metro cuadrado oscila entre 4 y 7 millones de pesos. Ahora, un apartamento puede costar entre los 230 y los 800 millones.
PUBLICIDAD
Algunas edificaciones del barrio, sin embargo, se están hundiendo por su propio peso y tal vez por los deseos de venganza del Lago Gaitán. Uno de estos edificios es uno de cinco pisos ubicado en la carrera 16 # 80 -07, y en su momento, el periódico El Tiempo le siguió la pista a lo que ocurría dejando en evidencia que, si bien desde su construcción tenía una leve inclinación, con el paso del tiempo y debido al impacto de obras residenciales aledañas, se fue acrecentando.
“La altura del parqueadero que debería ser de 2,20 metros pasó a ser de menos de 1,80 metros”, dijo una vecina del edificio al diario.
Para expertos, el hundimiento también se debe a los niveles freáticos del suelo, es decir, el nivel del agua, en este caso de un barrio que quizá no olvida que, antes de ser invadido por el ladrillo y el cemento, fue lago.
Pero algunos prefieren pensar que es el lago intentando vengarse, regresando como un alma en pena para derribar los edificios por los que lo fueron secando poco a poco. También puede que no sea una venganza, sino el eco del pasado intentando colarse en el presente de un barrio que parece haberse olvidado de él.
PARA VOLVER AL MAPA HAGA CLIC AQUÍ
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Más Noticias
Cómo saber si están manipulando sus emociones en las campañas presidenciales
Un informe académico advierte que la comunicación política en redes sociales prioriza la viralización de contenidos que provocan ira y temor entre los votantes, facilitando la manipulación de percepciones y decisiones

Hermana de Dilan Cruz habló de las tragedias que han golpeado a su familia: “La reanimamos casi veinte veces”
Denis, creadora de contenido, habló en el pódcast ‘Vamos pa’ eso’ sobre la búsqueda de justicia de su familia tras la muerte de su hermano hace seis años y el fallecimiento de su hermana menor en un siniestro vial

Junior FC vs. Sporting Cristal - EN VIVO: siga aquí el partido de la fecha 5 de la Copa Libertadores
El cuadro barranquillero es último en su grupo y está obligado a ganar los dos partidos que le restan para tener chances de seguir con vida en torneos internacionales

Inició la construcción de las calzadas de Transmilenio en Soacha, autopista Sur tendrá menos carriles
En el municipio hay al menos cuatro frentes entre la conexión con Bogotá y el primer peaje, lo que aumenta el tiempo de los recorridos

Cusco FC vs. Independiente Medellín EN VIVO, Copa Libertadores: siga el minuto a minuto online del partido
El “Poderoso de la Montaña” quiere seguir en la pelea por la clasificación a la siguiente fase del torneo de clubes más importante de Sudamérica


