
Nuestra crítica ofrece consejos para viajar con estilo sin renunciar a la comodidad.
Viajo mucho en avión, tanto por trabajo como por placer, y a menudo me encuentro con gente que conozco, lo que puede ser vergonzoso si me veo muy desaliñada. Me ha costado encontrar ropa que sea al mismo tiempo formal y casual y que también sea cómoda para viajar. Me he estado conformando con leggings holgados, pero ¿hay algún atuendo más elevado al que pueda aspirar? --Sharon, Nueva York
No cabe duda de que la etiqueta de la moda en los aeropuertos ha ido descendiendo lentamente hacia el descuido. Hubo un tiempo, a mediados del siglo pasado, en que volar se consideraba algo glamuroso, y los pasajeros se arreglaban para la ocasión con trajes y tacones. Pero para la mayoría de la gente se ha convertido en una experiencia en la que se les hace pasar por filas como animales de carga y se les hacina en una lata de sardinas portátil, y nuestros atuendos se han vuelto sencillos por consecuencia. Ahora el atuendo aéreo más común es, como tú señalas, un par de leggings o mallas con una sudadera con capucha o ropa deportiva.
No suelo estar de acuerdo con la famosa afirmación de Karl Lagerfeld de que "los pantalones deportivos son un signo de derrota", pero en este caso resume bastante bien la situación. La forma en que nos vestimos para volar sugiere que nos hemos rendido ante la mortificación de la experiencia. Y, sin embargo, no hay nada peor que desembarcar de un avión totalmente desarreglado, esperar las maletas en el carrusel de equipaje y encontrarte con alguien conocido mientras pareces la versión más molida de ti mismo.
(Lo digo por experiencia personal, dado que dos veces al año la mayor parte del mundo de la moda, incluidas muchas modelos, parece estar en los mismos aviones para volar de la capital de una colección a otra).
Pero no tiene por qué ser así. Es posible mantener la conciencia de sí mismo, y el respeto por uno mismo, mientras vuelas, incluso si estás, como yo siempre estoy, atrapada en la parte trasera del avión y contorsionándote en extrañas formas parecidas a las de un pretzel para intentar dormir. Este es un ámbito en el que la propagación del athleisure, la moda deportiva con glamur, y la inserción de sus prioridades en todos los sectores de la moda han marcado la diferencia.
Resulta que no es tan difícil desglosar las cualidades que han hecho de los leggings y/o los buzos deportivos la ropa a la que recurrimos para usar en el aire --su factor de comodidad y su lavabilidad-- y aplicarlas a ropa que parece verdadera bueno, ropa.
De hecho, una encuesta de este tema entre colegas de la moda arrojó un descubrimiento interesante: la mayoría de ellos han desarrollado un uniforme de viaje que se ponen para casi todos los vuelos, un atuendo que habita en la línea que separa las cualidades anteriores de lo que puede ser visto en público.
Elizabeth Saltzman, una estilista en Londres que trabaja con Jodie Comer, Julianne Moore y Phoebe Waller-Bridge, entre otras, dijo: "Estoy en un avión casi cada dos semanas, y tengo dos looks a los que siempre recurro, tanto si estoy en un jet privado como si viajo en Jet Blue: dos trajes con pantalón de Weekend de MaxMara en una suave lana azul marino que cuelgan holgadamente y no se arrugan. Me han acompañado más de medio millón de kilómetros, y desconocidos siempre me preguntan qué llevo puesto".
Con ellos, Saltzman usa una fina camiseta de manga larga de lana merina de Uniqlo y sandalias de Teva (en verano) o botines de calcetín de Brave Pudding (en invierno).
Julie Gilhart, una consultora de moda que se enfoca en la sustentabilidad y que también viaja mucho en avión, dijo: "Suelo ponerme siempre lo mismo, para no tener que pensar en ello: una sudadera tie-dye de Proenza Schouler y unos pantalones de mezclilla Easy de Frame".
Personalmente, tengo dos pares de pantalones cargo de Collina Strada (de seda texturizada para verano y de terciopelo texturizado para invierno) que tienen la textura cómoda de los pantalones de pijama, pero parecen pantalones de verdad. Me los pongo siempre que vuelo. (Quince tiene una versión elástica más estrecha).
Otro nombre que repiten los escritores de viajes es el de los pantalones Aday Turn It Up, que combinan bien con una chaqueta suave y sin estructura, que es casi como un chal que te puedes poner.
La cuestión es que, en lugar de pensar en tu ropa para volar como lo peor del armario, piensa en ella como una inversión que puede amortizarse a lo largo de vuelos y años. El resultado puede resultar no solo rentable, sino también algo así como una pequeña compensación de carbono de tu parte.
Respuestas a tus preguntas sobre estilo
Cada semana en Open Thread, Vanessa responderá a una pregunta de un lector relacionada con la moda, que puedes enviarle, en inglés, por correo electrónico o por Twitter en cualquier momento. Las preguntas se editan y condensan.
Vanessa Friedman ha sido la directora de moda y la crítica jefe de moda del Times desde 2014.
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