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La implicación de Musk en la política de derecha contribuyó a una caída del 13 por ciento en las entregas en el primer trimestre, incluyendo fuertes descensos en lugares favorables a los vehículos eléctricos como Noruega.
Si hay un lugar en el que Tesla debería prosperar, es en Noruega. Los vehículos eléctricos representan más del 90 por ciento de las ventas de coches nuevos en el país escandinavo, y sus compradores están entre los más sofisticados del mundo cuando se trata de comprender los matices de las baterías, la carga y la autonomía.
Así que no es un buen augurio para Tesla que sus ventas en Noruega, medidas por vehículos registrados, hayan descendido más de un 12 por ciento en lo que va de año. Las ventas de los tres primeros meses del año fueron incluso peores en Dinamarca, Francia, Países Bajos y Suecia.
De hecho, las ventas de Tesla han seguido una pronunciada tendencia a la baja en todo el mundo: la empresa dijo el miércoles que sus ventas mundiales en el primer trimestre cayeron un 13 por ciento respecto al año anterior.
Tesla dijo que había entregado casi 337.000 coches durante el trimestre. Es una cifra inferior a los 387.000 de los tres primeros meses de 2024 y menor que en cualquier periodo desde el segundo trimestre de 2022.
Las tibias ventas de la empresa en un momento en que las ventas de vehículos eléctricos aumentaban en todo el mundo reflejaban una serie de graves problemas, entre ellos una reacción de los consumidores contra el destacado papel que Elon Musk, director ejecutivo de Tesla, está desempeñando en el gobierno de Donald Trump.
Geir Rognlien Elgvin, urbanista del Ayuntamiento de Oslo, compró su primer Tesla en 2013, meses después de que se introdujeran en Noruega. Ha visitado la gigafábrica de baterías de la empresa en Nevada. Conoció a Musk cuando el ejecutivo aún era conocido sobre todo por querer abordar el cambio climático con coches eléctricos y su empresa de cohetes, SpaceX.
Pero a medida que Musk se inclinaba hacia la política de derecha, el entusiasmo de Elgvin disminuía. Además, empezó a preocuparle la política de seguridad de datos de la empresa.
Hace unos meses, cambió su Tesla por una bicicleta de carga alimentada por baterías y un Volkswagen eléctrico compartido. "Nunca volvería a conducir un Tesla", dijo. "Es una cuestión de ética".
El año pasado, Tesla representó casi una cuarta parte de las ventas de coches en Noruega, mucho más que cualquier otro fabricante. Pero en los dos primeros meses de este año Tesla descendió al tercer puesto, por detrás de Volkswagen y Toyota. Los Tesla representaron solo el 9 por ciento de los coches nuevos vendidos, menos de la mitad de su cuota de mercado de un año antes.
Para Tesla, el declive en el mercado de vehículos eléctricos más avanzado del mundo es ominoso, señal de problemas por venir en otros lugares. "Noruega siempre es un buen lugar para mirar al futuro", dijo Will Roberts, quien sigue los vehículos eléctricos en Rho Motion, una empresa de investigación.
Hay varias explicaciones para el descenso de ventas de Tesla. La empresa depende de dos modelos, el utilitario deportivo Modelo Y y el sedán Modelo 3, para casi todas sus ventas. La camioneta Cybertruck, el modelo más nuevo y controvertido de Tesla, ha estado plagado de retiradas de productos y no se ha vendido tan bien como Musk predijo que se vendería.
En su día, Tesla marcó la pauta en autonomía de baterías, software y tecnología de asistencia al conductor. Pero los fabricantes de coches tradicionales se han vuelto más expertos en la fabricación de vehículos eléctricos y han empezado a alcanzar a Tesla en la tecnología. Competidores como Volkswagen, Volvo y BMW --y, fuera de Estados Unidos, BYD, Xpeng y otros fabricantes chinos-- ofrecen una variada selección de sedanes de lujo, monovolúmenes, camionetas y coches compactos.
"Durante casi todos estos años, Tesla ha estado sola en Europa y Estados Unidos", dijo Felipe Muñoz, analista global de JATO Dynamics, una empresa de investigación. "Eso ya no es así".
Parte del descenso de las ventas podría deberse a los compradores que están esperando una versión mejorada del Modelo Y, dijeron los analistas. Las entregas de esa versión empezaron en marzo en Noruega, lo que quizá explique por qué las ventas de la empresa el mes pasado bajaron solo un 1 por ciento respecto a marzo de 2024.
Pero Muñoz señaló que las ventas del Modelo 3, que se actualizó en 2023, también han caído, aunque no tanto.
En febrero, los registros en Europa del antiguo Modelo Y cayeron un 56 por ciento, mientras que las del Modelo 3 cayeron un 14 por ciento, según JATO. Estos descensos se produjeron a pesar de que las ventas totales de vehículos eléctricos en Europa aumentaron un 25 por ciento.
El apoyo de Musk a los partidos de derecha en Europa y su papel como jefe de recortes de costos del presidente Trump no han ayudado a la imagen de Tesla. Musk ha sido objeto de protestas en Estados Unidos y Europa, y sus actividades han alejado a algunos clientes. En la mayoría de los países, los compradores de vehículos eléctricos se inclinan políticamente a la izquierda.
"Odio a Musk, odio a Trump, odio a toda esta empresa", dijo Kao Lew, un residente de 75 años del barrio neoyorquino de Harlem que protestaba ante un concesionario Tesla de Manhattan la semana pasada.
En Suecia, la mayor aseguradora del país, Folksam, dijo el miércoles que había vendido su participación en el fabricante de automóviles estadounidense porque el enfoque de Tesla sobre los derechos de los empleados violaba los criterios de inversión de la empresa. Folksam había invertido en Tesla desde 2013 y su participación estaba valorada en 1600 millones de coronas suecas, o 160 millones de dólares.
Los mecánicos del sindicato IF Metall llevan más de un año en huelga en Suecia, por la negativa de Tesla a firmar un convenio colectivo.
Más que con rabia, muchos noruegos se sienten avergonzados por apoyar a una empresa que, consideran, reniega de su compromiso de hacer que el transporte personal sea mejor para el planeta y cuyo director ejecutivo, afirman, ha abandonado los principios de la democracia.
El Tesla de Andrea Fresk está cubierto por una gruesa capa de suciedad propia de finales de invierno, un estado de abandono que, según dijo, refleja su ambivalencia hacia el vehículo para cuya compra ella y su marido pidieron un préstamo a 10 años en 2019.
Después de que Musk comprara la empresa de medios sociales Twitter, Fresk empezó a sentirse cada vez más avergonzada por poseer el Tesla, pero esto empeoró después de que Musk se convirtiera en una presencia habitual en el gobierno de Trump.
"Entonces se hizo realmente difícil defender tener este coche", dijo Fresk, psicóloga de los servicios públicos familiares de Noruega.
Algunos de sus amigos ya han vendido sus Teslas, dijo. Pero como ella y su marido siguen pagando el coche y este funciona sin problemas, de momento no lo va a cambiar.
Rebil, el mayor concesionario de coches usados de Noruega, ha visto aumentar el número de conductores que venden sus coches Tesla en los últimos meses. Pero eso significa que los precios son bajos y, a pesar de la "vergüenza por Tesla", las ventas han sido rápidas.
"He tenido muchos clientes preocupados por Tesla", dijo William Oestby, vendedor de Rebil. Pero cuando les pregunta por el precio, la autonomía, el tamaño y la capacidad de transporte que buscan, dijo, el Tesla suele ser la mejor oferta. "Es difícil encontrar algo comparable", dijo.
Eso puede cambiar pronto. En los próximos dos años, Ford Motor, BMW, Mercedes-Benz y otros fabricantes de automóviles presentarán su próxima generación de vehículos eléctricos. Estos coches, algunos de los cuales estarán a la venta antes de finales de este año, incorporarán avances en la tecnología de las baterías que permitirán una mayor autonomía y una carga más rápida. Estos fabricantes de automóviles afirman que sus coches serán mejores que los que ofrece Tesla.
Todos los fabricantes de automóviles tradicionales "han avanzado mucho", dijo Roberts, de Rho Motion. "Antes, a los consumidores les costaba encontrar otras opciones que no fueran Tesla que compitieran de verdad. Ahora ya no es así".
Anusha Bayya colaboró con la reportería desde Nueva York, y Henrik Pryser Libell desde Oslo.
Melissa Eddy radica en Berlín e informa sobre la política, los negocios y la economía de Alemania. Más de Melissa Eddy
Jack Ewing escribe sobre la industria automotriz con énfasis en los vehículos eléctricos. Más de Jack Ewing
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