
La crisis en el Centro Democrático (CD) debe tener felices a más de uno. El principal, Ivan Cepeda, el candidato de Gustavo Petro a la Presidencia; también, obviamente, al mismo Petro, al ex presidente Juan Manuel Santos y hasta al candidato más extremo de la derecha, Abelardo de la Espriella. Todos se benefician de esa crisis política, mientras quien pierde es Colombia, la coherencia ideológica y la decencia en la política.
El Centro Democrático, si no rectifica el rumbo, puede recibir un golpe de tal tamaño que ese bastión de la defensa contra el populismo perdería gran parte de su relevancia. En estos cuatro años, fue el único partido que permaneció incólume en la defensa de las instituciones y de la democracia; al final, otros movimientos se sumaron a esta lucha, pero siempre tuvieron a algunos de sus mimbros (léase senadores y representantes) recibiendo cuotas burocráticas y negocios del Gobierno a cambio de apoyos.
El Centro Democrático representa una historia que comienza con la llegada de Alvaro Uribe al poder, y la tremenda transformación de Colombia en esos ocho años. Luego, esa lucha se convierte en partido cuando Santos traiciona las ideas que lo eligieron. Ya conformado encabezó la lucha exitosa contra la impunidad en el proceso de paz y se convirtió en la primera fuerza política de Colombia en las elecciones del 2018.

Muchos errores, con el Presidente Iván Duque como cómplice, llevaron a que en el 2022 el partido cayera en número de senadores y representantes, además del brutal crecimiento de la izquierda, que cambió la conformación del Congreso.
Ahora el Centro Democrático se juega la vida, no nos engañemos. Hay 45 días para cambiar la dirección en que está esta campaña. Se puede hacer, pero requiere de un trabajo disciplinado de todos los candidatos al Congreso, una acción coordinada con el presidente Uribe, una campaña agresiva de Paloma Valencia y quitarse los guantes para llamar a las cosas por su nombre.
No nos digamos mentiras, hoy los candidatos al senado hacen el mínimo esfuerzo, pues los primeros 15 creen que salen por inercia. Deben obligarlos a trabajar con metas y objetivos claros, con presencia de la candidata y del expresidente y con presupuesto para el partido, pues la lista es cerrada. Deberían exigirles a los primeros diez a poner una cifra y otra a los siguientes diez, para financiar lo que se viene. La reposición de votos debería bastar para devolver esos recursos.
En las campaña al Senado y a la Cámara el mensaje debe ser claro: ¿vas a votar tu voto y elegir a uno que se vende? Dejar en claro que este partido fue el único que no se entregó a Petro y que si gana Cepeda se va a necesitar un contrapeso fuerte.
A mi me preguntan cada rato en cada esquina, ¿qué hacer? Yo les digo, necesitamos por lo menos 25 senadores del Centro Democrático, ojalá más, en el Congreso. No entiendo cómo el CD no ha logrado recoger todo ese voto de una opinión que está muerta del susto, sobretodo cuando hay toda una trayectoria para mostrar.

Finalmente hay que ir tras la lista de Fico en Antioquia, y decirle al votante antioqueño, ¿vas a desperdiciar tu voto? Un voto por esa lista, que no va a lograr el umbral, es uno, dos o tres senadores que la derecha pierde, el CD en especial, y que le quedan a esa izquierda que lo quiere acabar todo y que en esa región representa el ex alcalde Daniel Quintero. Votar por Fico es votar por Quintero.
En las consultas de marzo el expresidente Santos tiene por lo menos dos candidatos, Juan Carlos Pinzón y Roy Barreras. Eso hay que hacérselo saber al votante con toda claridad; además, en esa consulta hay que decirle a ese voto de opinión que con 3 o 3 y medio millones de votos Paloma llega a la primera vuelta con mucha fuerza y puede derrotar a Abelardo.
El mensaje: Abelardo puede perder con Cepeda, pues este último se está llevando el centro. Paloma es la única parte de la derecha que la aglutina toda y, además, se puede robar una parte importante del centro, al que hoy tanto le coquetea, y con éxito, Cepeda.

Finalmente, que buenos son los debates, los foros y las visitas que, además deben hacerse, pero las elecciones se ganan en las redes, y ahí sí que esta mal el CD.
Buenísimo tener un gran vocero como Alvaro Uribe, pero hoy eso no es suficiente. Se necesita una estrategia que recuerde lo que era Colombia y cómo se recuperó (lo que estaría en riesgo con Cepeda y un Congreso débil que se vende), que muestre lo que el CD y su candidata han sido (además de otras estrategias necesarias, pero que no necesariamente se deben contar) o no llegamos a ningún lado.
Los jóvenes no tienen idea de la Colombia del 2002, no saben lo que está en juego, no saben que es el Centro Democrático. Ese voto hoy se ha derechizado, pero el CD lo dejó ir.
En el 2010 Santos tenía una campaña en la cual Uribe no aparecía y su rival, Antanas Mockus, le iba ganando. Llegó JJ Rendón como asesor político, mandó botar todo, rehizo la campaña alrededor de Uribe, y Santos ganó. Ojalá hubiera un JJ Rendón que empiece de cero, pues hoy, como vamos, el CD parece condenado a una muerte lenta y Colombia necesita un CD fuerte.
Una primera vuelta con Abelardo, Cepeda y una Paloma fuerte es el escenario ideal para que esta última pase a segunda vuelta. Abelardo ya dijo que, si perdía en la primera vuelta, le cargaba las maletas a quien quedara, y nadie mejor que Paloma Valencia. Eso sí, si queda Abelardo, él puede contar conmigo para cargar las maletas que sean necesarias. El enemigo, es Cepeda eso lo debemos tener claro.
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