
La decisión de aumentar la política de presencialidad laboral de tres a cuatro días semanales en Intel formó parte de una serie de ajustes implementados por la dirección de la compañía para mejorar su operación tras asumir nuevas riendas ejecutivas. Según publicó el medio, Intel concluyó el ejercicio fiscal 2025, finalizado el 27 de diciembre, con unas pérdidas netas atribuidas de 267 millones de dólares (227,5 millones de euros), frente a los 18.756 millones de dólares (15.978 millones de euros) contabilizados durante el ejercicio anterior, lo que representa una reducción del 98,6% en sus cifras negativas.
El fabricante estadounidense de microprocesadores, de acuerdo con la información difundida, experimentó una ligera disminución de los ingresos anuales del 0,5%, alcanzando los 52.853 millones de dólares (45.025 millones de euros). De manera paralela, Intel recortó sus costes de producción, investigación y desarrollo, marketing y administración, situándolos en 55.067 millones de dólares (46.911 millones de euros), lo que implicó un descenso del 15%. Esta contención generalizada de gastos, con énfasis especial en los dedicados a I+D y a amortizaciones, constituyó el principal motor detrás de la drástica mejora en el resultado neto.
El reporte consignado detalla que, en el cuarto trimestre de 2025, Intel registró unas pérdidas de 591 millones de dólares (503,5 millones de euros), cifra cuatro veces superior (369%) a la del mismo periodo del año anterior. Durante ese mismo trimestre, la facturación bajó un 4,1%, para situarse en 13.674 millones de dólares (11.649 millones de euros). Tanto el presidente y consejero delegado, Lip-Bu Tan, como el director financiero, David Zinsner, proporcionaron contexto sobre estos resultados. Lip-Bu Tan declaró: "Hemos cerrado el año con unos resultados sólidos y hemos avanzado en nuestro camino hacia la refundación de Intel". Por su parte, Zinsner puntualizó: "Hemos superado las expectativas del cuarto trimestre en cuanto a ingresos, margen bruto y beneficio por acción pese a haber tenido que hacer frente a la escasez de suministros que ha afectado a todo el sector. Esperamos que los suministros disponibles alcancen su nivel más bajo en el primer trimestre, antes de mejorar en el segundo y en adelante", afirmó el directivo financiero, según detalló la fuente original.
De acuerdo al plan estratégico que acompaña la reorganización interna, Intel anticipó para el primer trimestre de 2026 un rango de ingresos que oscilará entre 11.700 y 12.700 millones de dólares (9.967 y 10.819 millones de euros), mientras que prevé pérdidas por acción de 0,21 dólares (0,18 euros). Estos pronósticos reflejan tanto las tendencias de ingresos como los retos operativos que enfrenta la multinacional.
El proceso de transformación organizativa desglosado por el medio incluyó la adaptación de la estructura corporativa y una reducción en el tamaño de la plantilla con el propósito de elevar la competitividad. En abril, Lip-Bu Tan, quien asumió el cargo de CEO el 18 de marzo, anunció que el objetivo de gastos operativos para 2025 se rebajaría a unos 17.000 millones de dólares (14.482 millones de euros), partiendo de los 17.500 millones de dólares (14.908 millones de euros) indicados anteriormente. Para 2026, la expectativa es que este monto descienda hasta los 16.000 millones de dólares (13.630 millones de euros).
En el marco de estos ajustes, los gastos de capital brutos (capex) para 2025 se ajustarían a 18.000 millones de dólares (15.334 millones de euros), cifra inferior respecto a los 20.000 millones de dólares (17.038 millones de euros) estimados con anterioridad, según detalló el medio. Otras medidas adoptadas incluyeron la supresión de reuniones consideradas innecesarias y el establecimiento de límites al número de asistentes en encuentros internos con el fin de optimizar el aprovechamiento del tiempo de trabajo.
La contención de costes en áreas clave como investigación, desarrollo y amortizaciones se presentó como uno de los factores decisivos para explicar el descenso masivo en los números rojos de la compañía. De acuerdo con la fuente, aunque el volumen de negocio se redujo en términos generales, las acciones correctivas sobre los gastos permitieron a Intel encarar el cierre del año fiscal con una hoja de resultados menos desfavorable que la registrada previamente.
El ajuste en la política de presencialidad se introdujo a partir del 1 de septiembre y supuso que los empleados de la compañía tuviesen que acudir presencialmente cuatro días por semana, lo cual respondió a una estrategia para elevar el desempeño y la eficiencia de la organización, comunicó el medio. Esta iniciativa se combina con el resto de los mecanismos anunciados por la dirección para intentar encaminar a la empresa hacia la recuperación de la rentabilidad en el próximo ejercicio.
Según los responsables de la firma citados por la fuente, los desafíos de suministro han mantenido restricciones operativas a la industria en su conjunto, aunque se prevé una mejora progresiva durante los próximos trimestres, permitiendo expandir los márgenes de negocio y reforzar el objetivo anunciado de regresar a la rentabilidad en el corto plazo.
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