
Vladyslav Vanat, delantero del Girona, ejecutó dos penaltis en el tiempo de descuento de cada mitad durante el derbi catalán frente al Espanyol, dando así la victoria a su equipo y asegurando su permanencia fuera de la zona de descenso al disputarse la vigésima jornada de LaLiga EA Sports. Según publicó el medio que cubrió el partido, este resultado refuerza la continuidad positiva del Girona en el arranque de 2026 y, al mismo tiempo, incrementa la presión sobre el equipo local, que sumó su tercer encuentro sin conseguir sumar de a tres puntos.
Tal como consignó la misma fuente, el partido en el RCDE Stadium se caracterizó por la tensión y el ambiente crispado en las gradas, llegando incluso a registrarse incidentes al final del encuentro. El arquero visitante Paulo Gazzaniga sufrió el impacto de una botella de agua lanzada desde la zona local, un hecho que acentuó la atmósfera caldeada tras el pitido final, sobre todo después de que las decisiones arbitrales favorecieran la concreción de ambos goles visitantes desde el punto penal.
Durante la primera parte, el Girona dominó el balón y mostró solidez en la generación de peligro, pese a la intensidad física que imprimió el Espanyol, dirigido por Manolo González. El equipo gerundense logró contener los avances del conjunto ‘perico’, quien no tuvo presencia ofensiva destacable y cedió espacios que permitieron a jugadores visitantes como Viktor Tsygankov y Vladyslav Vanat acercarse con peligro al área contraria.
El primer tanto llegó tras señalarse una infracción en el área por parte de Omar El Hilali. Inicialmente, el arquero local Marko Dmitrovic detuvo tanto el penalti como el remate de rebote, pero el árbitro ordenó la repetición al no ubicarse correctamente sobre la línea al momento del disparo. En el segundo intento, Vanat ejecutó con precisión y puso el marcador 0-1 justo antes del descanso, lo que acentuó la inconformidad de los jugadores y aficionados del Espanyol, quienes poco antes habían solicitado una pena máxima a Roberto Fernández sin obtener respuesta favorable del árbitro, según reportó el medio citado.
Tras el descanso, el Espanyol salió dispuesto a revertir la desventaja y logró inclinar el juego a su favor en varias fases. Jugadores como Leandro Cabrera y Jofre aportaron nuevas alternativas y dinamismo al ataque local, buscando romper la resistencia defensiva del Girona. A pesar del buen momento del Espanyol, las oportunidades generadas no se tradujeron en goles.
El cierre del partido añadió más carga emocional. El Girona empleó el juego al contragolpe para amenazar la portería rival, con incursiones destacadas de Yaser Asprilla. En una de esas acciones, Asprilla forzó la segunda pena máxima tras un contacto en el área local que fue considerado suficiente para señalar la infracción. Vanat volvió a encargarse del lanzamiento y transformó el 0-2 en el marcador, definiendo así el resultado final.
Las protestas por ambos penaltis marcaron el pulso del derbi e incrementaron la inconformidad tanto en el césped como en la tribuna, según explicó el medio que cubrió el evento. El episodio de lanzamiento de objetos dirigido contra Gazzaniga puso de manifiesto el grado de crispación y recordó antecedentes recientes contra el FC Barcelona, aunque en esa ocasión se habían instalado redes de protección, recurso ausente esta vez.
La victoria deja al Girona con 24 puntos, permitiendo afrontar la segunda parte del campeonato con la aspiración de consolidar una campaña estable. El Espanyol, por su parte, se mantiene en el quinto lugar con 34 puntos pero encadena tres jornadas sin ganar, profundizando la incertidumbre sobre su rendimiento. La dinámica de ambos conjuntos en el derbi catalán, las polémicas arbitrales y la tensión vivida dentro y fuera del terreno de juego contribuyeron a que el encuentro resultara relevante tanto a nivel deportivo como en términos del ambiente que rodea a ambos clubes, de acuerdo con la información detallada por el medio de referencia.