La ESA capta al cometa interestelar 3I/Atlas brillando con rayos X

Unas veinte horas de observación usando tecnología avanzada permitieron registrar emisiones energéticas del 3I/Atlas, revelando gases imposibles de detectar con otros instrumentos y abriendo la puerta a descubrir su misteriosa composición según los expertos

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Las observaciones en rayos X han permitido a la comunidad científica obtener datos que hasta ahora permanecían ocultos sobre la composición de los cometas interestelares. La detección precisa de gases como el hidrógeno y el nitrógeno resulta esencial, ya que son prácticamente indetectables para la mayoría de los instrumentos convencionales. A partir de esta premisa, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha logrado avances relevantes gracias al registro de emisiones energéticas del cometa 3I/Atlas, favoreciendo un nuevo enfoque para desentrañar los enigmas de estos cuerpos celestes. Según publicó la ESA, el observatorio espacial de rayos X XMM-Newton dedicó cerca de veinte horas a analizar el cometa, revelando datos que abren nuevas posibilidades en el ámbito de la astrofísica.

El cometa 3I/Atlas, clasificado como objeto interestelar, fue observado en una franja de tiempo en la que se encontraba entre 282 y 285 millones de kilómetros respecto a la nave, de acuerdo con el reporte difundido por la ESA. El instrumento utilizado para estas observaciones fue la European Photon Imaging Camera (EPIC)-pn, que constituye la cámara de rayos X más sensible del observatorio XMM-Newton. La imagen obtenida muestra las distintas intensidades de rayos X emitidas por el cometa: el color azul representa zonas de espacio prácticamente vacías de estos rayos, mientras que el rojo indica las regiones con mayor emisión proveniente del cometa.

La explicación científica detrás de este fenómeno se relaciona con las colisiones entre el viento solar y las moléculas de gas que el cometa emite a su paso. Según detalla la ESA, cuando el viento solar interactúa con ciertos gases liberados por el cometa, como vapor de agua, dióxido de carbono o monóxido de carbono, se produce el brillo característico de rayos X. Los telescopios como el James Webb de la NASA/ESA/CSA o el SPHEREx de la NASA ya han podido detectar estos gases mediante técnicas ópticas e infrarrojas.

No obstante, la verdadera aportación de las observaciones de XMM-Newton radica en su sensibilidad a determinar la presencia de otros componentes químicos esenciales en los cometas, como el hidrógeno (H₂) y el nitrógeno (N₂), explicó la agencia espacial europea. Estos gases, al ser casi invisibles para instrumentos ópticos y de ultravioleta, como los del Telescopio Espacial Hubble de la NASA/ESA o la misión JUICE de la ESA, quedan fuera del alcance de la mayoría de las investigaciones convencionales. Por ello, la información proporcionada por los rayos X permite establecer una nueva vía de análisis sobre la composición interna de los objetos interestelares.

El descubrimiento de estos gases en cometas como 3I/Atlas adquiere mayor relevancia si se considera el antecedente del primer objeto interestelar identificado, 1I/'Oumuamua, detectado en el año 2017. Diversos equipos de investigación han postulado que este cuerpo podría haberse formado a partir de hielos exóticos de nitrógeno o hidrógeno, aunque la distancia actual de 1I/'Oumuamua imposibilita cualquier medición directa con los instrumentos disponibles en la actualidad, tal como informa la ESA. El paso de 3I/Atlas ofrece una alternativa para examinar los procesos y materiales presentes en estos viajeros cósmicos, y la información recolectada por XMM-Newton complementa datos obtenidos por otros observatorios espaciales.

El análisis de los rayos X no solo profundiza la comprensión de la estructura y la composición química de los cometas interestelares, sino que también contribuye a desvelar el origen y la evolución de estos objetos en tránsito por el sistema solar. De acuerdo con la Agencia Espacial Europea, el estudio de emisiones energéticas específicas permite diferenciar entre materiales de formación común y aquellos considerados exóticos, ofreciendo así pistas sobre el contexto en el que surgieron en otros sistemas estelares.

Los resultados preliminares de la investigación apuntan a que el empleo de tecnologías avanzadas, como la cámara EPIC-pn de XMM-Newton, amplía significativamente las posibilidades de caracterizar la composición de cometas procedentes de fuera del sistema solar. Esto facilita un mayor entendimiento de los materiales que viajan de un lado a otro del espacio interestelar y su posible impacto en la historia de nuestro sistema solar, consignó la ESA.

La misión no solo representa un avance en materia de instrumentación científica, sino también una oportunidad para comparar objetos celestes interestelares recientes, ya que cada uno de ellos ofrece piezas distintas para la construcción de un panorama más global sobre la materia interestelar. La detección de gases imposibles de captar por otras técnicas otorga a los rayos X un papel central en futuras investigaciones, según informan los expertos consultados por el organismo europeo.

La ESA remarcó que estos análisis servirán de complemento para observaciones ópticas, infrarrojas y ultravioletas, permitiendo un abordaje más integral y robusto en la búsqueda de respuestas sobre la naturaleza y las características de los objetos interesterales. El estudio sigue avanzando con el objetivo de profundizar en el conocimiento de 3I/Atlas, cuyos secretos pueden arrojar información clave para la ciencia planetaria y la astrofísica.