EEUU retira de su lista de sanciones al juez instructor del caso contra Bolsonaro, Alexandre De Moraes

Washington elimina a Alexandre de Moraes, máxima autoridad judicial involucrada en la investigación sobre Jair Bolsonaro, de la nómina de ciudadanos extranjeros sancionados, sin facilitar explicaciones, en un gesto que evidencia la distensión diplomática con Brasil

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Viviane Barci de Moraes, esposa del magistrado Alexandre de Moraes, y una empresa financiera familiar vinculada a sus hijos también han sido excluidas de la lista de sancionados por Estados Unidos, según informó el medio Europa Press. Esta medida se ejecutó sin ofrecer detalles públicos sobre las razones que motivaron el cambio, en una jornada que marca una modificación significativa en el enfoque diplomático de Washington respecto a Brasil. El principal protagonista de la decisión es Alexandre de Moraes, juez del Tribunal Supremo y responsable de instruir el caso por intento de golpe de Estado contra el expresidente Jair Bolsonaro, proceso que ya ha derivado en el cumplimiento de una pena de 27 años de prisión por parte de Bolsonaro en una unidad de detención en Brasilia.

La información difundida por Europa Press indica que la Administración estadounidense retiró este viernes al juez De Moraes de la 'lista negra' de ciudadanos extranjeros sancionados. Esta lista, aplicada por la Ley Magnitsky, permite a las autoridades de Estados Unidos imponer restricciones unilaterales a individuos no estadounidenses bajo la sospecha de corrupción o atentados contra derechos fundamentales de terceros. La inclusión de De Moraes en la nómina de sancionados se produjo durante la presidencia de Donald Trump, justificándose entonces por tratar el proceso judicial contra Bolsonaro como una "caza de brujas".

Europa Press detalló que, además de Alexandre de Moraes, la medida beneficia a su esposa, Viviane Barci de Moraes, y a una compañía financiera en la que los hijos del magistrado participan, aunque él mismo no figura formalmente en la estructura de la empresa. Las autoridades norteamericanas, encabezadas en esta acción por el Departamento del Tesoro, no han ofrecido información acerca de los criterios seguidos para la retirada de estas sanciones.

El retiro del nombre de De Moraes de la lista negra se interpreta como un reflejo de la normalización en las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Brasil. Según publicó Europa Press, esta tendencia quedó manifiesta en los resultados de los últimos encuentros entre el actual presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y Donald Trump, quienes habrían avanzado hacia una mayor colaboración bilateral. Entre los avances alcanzados figura la supresión de varios aranceles sobre importaciones de productos brasileños que Washington mantenía vigentes, apuntando a una relajación de las fricciones comerciales.

La medida adoptada por Estados Unidos no ha sido bien recibida en el entorno de Jair Bolsonaro. Europa Press consignó que Eduardo Bolsonaro, uno de los hijos del expresidente, actualmente con procesos pendientes ante la justicia brasileña y localizado en territorio estadounidense, expresó en la red social X su desacuerdo con la decisión. En sus declaraciones, agradeció el respaldo pasado de Trump durante el conflicto judicial, así como la atención prestada a lo que describió como una crisis de libertades en Brasil. Eduardo Bolsonaro señaló: "Agradecemos el apoyo de Trump a lo largo de este proceso y la atención que brindó a la grave crisis de libertades que afecta a Brasil. (…) Esperamos sinceramente que la decisión de Trump tenga éxito en la defensa de los intereses estratégicos del pueblo estadounidense".

El contexto de la sanción inicial sobre De Moraes se remonta a situaciones que, bajo la óptica del gobierno de Trump, constituían un ataque a los derechos políticos de un dirigente como Jair Bolsonaro, quien resultó investigado y, finalmente, condenado bajo la instrucción del propio juez del Supremo. La Ley Magnitsky, empleada por Estados Unidos para estas acciones punitivas, otorga la capacidad legal para intervenir extraterritorialmente mediante sanciones económicas y restricciones a individuos acusados de corrupción o de perpetrar abusos.

Europa Press subrayó que la nueva postura de Washington, marcada por la inexistencia de una explicación formal respecto a la decisión, coincide con un entorno diplomático que apunta a disminuir la tensión entre ambas capitales. El cambio de actitud por parte de la Administración estadounidense se une al relajamiento de restricciones comerciales y a la mayor disposición al diálogo tras los encuentros entre Lula y Trump, lo que facilitaria el desarrollo de una agenda conjunta entre los dos países en diferentes esferas.

La salida de Alexandre de Moraes, su familia y la firma financiera asociada de la nómina de sancionados elimina por el momento los obstáculos particulares que enfrentaban ante autoridades y entidades estadounidenses, en términos de acceso a servicios financieros y movilidad internacional. Tampoco se ha especificado si existen previsiones para revisar el estatus de otros ciudadanos brasileños involucrados en procesos judiciales en curso, especialmente afines al campo político de Jair Bolsonaro o su entorno familiar.

La cobertura realizada por Europa Press refleja que el ambiente político en Brasil permanece marcado por divisiones desde la gestión de la investigación judicial sobre el intento de golpe de Estado. Alexandre de Moraes, como juez instructor de esa causa y figura influyente en la máxima instancia judicial brasileña, se había convertido en una referencia central para seguidores y detractores de Jair Bolsonaro, lo que situó su situación jurídica en el centro de la relación bilateral. La modificación de su estatus en la lista Magnitsky se suma a las iniciativas de ambos gobiernos para fortalecer la cooperación política, económica y jurídica tras años de desencuentros.

La decisión de Estados Unidos tampoco se acompaña de anuncios paralelos en materia de revisión de la Ley Magnitsky ni de otros cambios legislativos en la política exterior. Las implicaciones para las investigaciones y procesos en Brasil continúan abiertas, aunque la mejora en los contactos entre Washington y Brasilia podría derivar en intercambios institucionales más fluidos de acuerdo a la cobertura de Europa Press. Por ahora, el foco sigue puesto en la evolución del caso judicial contra Jair Bolsonaro y en sus repercusiones tanto internas como internacionales.