Los líderes de la UE peregrinan al santuario europeo de Robert Schuman

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Javier Albisu

Bruselas, 9 may (EFE).- Robert Schuman es lo más parecido a un profeta que tiene la Unión Europea (UE): un francés nacido en Luxemburgo con pasaporte germano que estudió Derecho en Alemania, fue encarcelado por la Gestapo nazi, se unió a la Resistencia y dedicó el resto de su vida a trabajar por la reconciliación entre París y Berlín.

Este viernes, los presidentes de las principales instituciones comunitarias, Ursula von der Leyen (Comisión Europea), António Costa (Consejo Europeo) y Roberta Metsola (Parlamento Europeo), visitaron la casa luxemburguesa que vio nacer y crecer al gran padre espiritual del proyecto comunitario, renovando su histórico compromiso de paz con la actual defensa de Ucrania frente a Rusia.

"El futuro de Europa se escribe en Ucrania, en las fronteras donde las valientes fuerzas armadas ucranianas luchan por su supervivencia y por nuestros valores", dijo Von der Leyen.

Los líderes comunitarios se expresaron desde un inmueble señorial y ajardinado construido en 1873 en el número 4 de la rue Jules Wilhelm, en Luxemburgo, que funciona ahora como un santuario del legado del político, hijo de un funcionario alemán de aduanas y de una francesa ama de casa que creció en un entorno trilingüe (francés, alemán y luxemburgués).

Von der Leyen, Costa y Metzola conmemoran que hace exactamente 75 años, el 9 de mayo de 1950 y en calidad de ministro de Exteriores de Francia, Robert Schuman (1886-1963) pronunció en el Salón del Reloj del Quai d'Orsay en París la histórica "Declaración" que lleva su nombre, en la que propuso crear la Comunidad Económica del Carbón y del Acero (CECA).

Planteó unificar la producción de carbón y acero entre Francia y Alemania como base para la paz y la prosperidad y abrió la puerta de la alianza a otros países europeos que, apenas cinco años antes, se habían enfrentado en la Segunda Guerra Mundial.

Robert Schuman colocó el primer ladrillo de la Unión Europea: una integración política y económica que hoy une a veintisiete países democráticos y 450 millones de personas que comparten valores, libertades, derechos y obligaciones.

Enjuto, calvo, con gafas y bigote fino sobre el labio, fue el rostro político de la creación de un proyecto político inédito, cuya arquitectura técnica labraron otras figuras como el francés Jean Monnet, el alemán Konrad Adenauer, el italiano Alcide De Gasperi o el belga Paul-Henri Spaak.

La influencia de Schuman en la política europea perdura no sólo en forma de inspiración intelectual, sino también, de manera simbólica, en el día a día del barrio comunitario de Bruselas, donde la rotonda que conecta la sede de la Comisión Europea con el Consejo Europeo lleva su nombre.

Aunque se le recuerda por haber sido un gran diplomático y estratega, Schuman era además un hombre austero, de hábitos sencillos y solitarios.

Nunca se casó, vivía solo, dedicaba gran parte de su tiempo libre a la lectura y solía llevar su propia comida en una fiambrera cuando participaba en reuniones internacionales de ministros.

De profundas convicciones católicas, con acento en la Doctrina Social de la Iglesia, la figura de Schuman rebasa el ámbito político comunitario. El difunto papa Francisco iniciaba en 2021 su proceso de beatificación

Schuman falleció en 1963. La CECA estaba en pleno funcionamiento y el Tratado de Roma de 1957 había alumbrado la Comunidad Económica Europea (CEE) y EURATOM. Sin embargo, no llegó a ver la consolidación de la Unión Europea, que se materializó en 1992 con el Tratado de Maastricht.

Y aunque la Europa de hoy se aproxima a lo que Schuman vislumbró, su horizonte político no ha cristalizado plenamente, pues entendía que la producción conjunta de carbón y acero debía ser la "primera etapa de la federación europea".

El debate sobre la creación de unos Estados Unidos de Europa, término que popularizó el primer ministro británico, Winston Churchill, en 1946, no está entre las prioridades de ninguna agenda y parece hoy una quimera.

Von der Leyen, Costa y Metsola no hicieron referencia al concepto de federación europea, pero sí se refirieron a la ampliación de la UE como "la mejor inversión política que podemos hacer", en palabras del presidente del Consejo.

"Doce países más de 150 millones de personas están esperando para unirse a la Unión Europea, voluntariamente (...). Europa es más que un mercado. Europa es una promesa, un lugar donde la gente puede vivir y amar en libertad y tener vidas dignas y saludables. Europa es más que una unión, es nuestro feliz hogar común", concluyó Von der Leyen. EFE