Raúl Bobé
Londres, 5 abr (EFE).- Aunque la creencia popular atribuye a Nueva York el título de capital mundial del teatro, los últimos datos confirman que Londres es la ciudad con mayor número de espectadores, tras superar con creces a la industria de Broadway y con números de asistencia mayores que antes de la pandemia.
De acuerdo con un informe de la Sociedad de Teatro de Londres (SOLT, en inglés) publicado esta semana, el West End londinense recibió 17,1 millones de espectadores en 2024, igualando su máximo histórico del año anterior y superando por un 11 % los niveles previos al covid-19.
Estos datos revelan, además, que el conglomerado teatral del centro de Londres, que incluye unos cuarenta escenarios, tuvo casi cinco millones más que el total registrado en las producciones neoyorquinas (12,2 millones, según Broadway League) el año pasado.
"Nueva York es también un lugar maravilloso para ver el teatro, hay obras increíbles representándose allí. Pero Londres ha tomado el liderazgo en los últimos diez o quince años y se recuperó mucho más rápido de la pandemia que Broadway", afirma a EFE la codirectora de la SOLT Hannah Essex.
Aunque sea inevitable la comparación, Essex asegura que no existe una rivalidad real entre Broadway y el West End, sino una "conexión realmente fuerte" entre ambos distritos y una simbiosis histórica de sus industrias teatrales.
"La ambición de la mayoría de la gente es que su obra funcione tanto en Broadway como en el West End. Pero ahora la sensación es que hay más producciones que empiezan aquí (en Londres)", explica la codirectora de la SOLT, que apunta a que, en la actualidad, las condiciones económicas en el Reino Unido son más favorables que las que ofrece EE.UU. para establecerse.
Una de las razones principales es el "alivio fiscal" que ampara a la industria teatral británica y que les permite desgravarse hasta el 40 % -o un 45 % si es una producción en gira- de las pérdidas. Se inició como un mecanismo de recuperación tras la pandemia en 2021, pero el Gobierno británico lo ha mantenido como una ayuda permanente.
"El alivio fiscal implica grandes beneficios a la hora de iniciar producciones en Londres y, a grandes rasgos, nuestros costes son considerablemente menores a los de Broadway. Es más viable financieramente y los espectáculos tienden a programarse más tiempo también, así que se genera más", explica Essex.
'La Ratonera', de Agatha Christie, no solo es la obra más longeva del West End, sino la que más tiempo ha permanecido en cartel a nivel mundial, con 73 años y más de 30.000 funciones a sus espaldas.
"Hay muchos espectáculos que quieren venir al West End, pero no hay suficiente espacio (...) Existen producciones a lo largo del país que merecería la pena tenerlas aquí, pero necesitan esperar a que haya un teatro disponible", relata Essex.
La industria teatral del Reino Unido factura anualmente 4.400 millones de libras (5.173 millones de euros) y emplea a unas 230.000 personas en todo el país. Además, la buena salud del sector es, cada vez más, un reclamo para los actores de fama internacional.
Hace unos meses, el actor español Álvaro Morte ('La Casa de Papel') debutó en el West End junto a Lily Collins ('Emily in Paris') en la obra 'Barcelona'. En este momento, están en cartelera producciones protagonizadas por Jonathan Bailey o Tom Hiddleston y próximamente pasarán por sus escenarios Ewan McGregor con 'My Master Builder' o Rachel Zegler con 'Evita', entre otros.
Estos grandes nombres son asimismo un atractivo para los turistas de la capital británica, pues uno de cada cuatro visitantes internacionales que acudieron a Londres en 2024 asistió a un espectáculo del West End, según los datos de la SOLT.
Este año, en cambio, el Reino Unido ha endurecido sus requisitos de entrada, con la implementación de una autorización electrónica de viaje (ETA, en inglés) similar a la que existe en Estados Unidos y desde el sector temen que esto impacte negativamente en las cifras de asistencia y en sus ingresos.
La codirectora de la SOLT asegura que mientras los teatros londinenses afrontan el aumento de los costes y las facturas de energía se han disparado un 120 % en comparación con los niveles prepandemia, el precio de las entradas se ha mantenido apenas sin cambios para proteger al espectador, pero este modelo empieza a ser "insostenible".
Asimismo, critica los recortes que los anteriores Gobiernos conservadores hicieron en educación creativa y advierte de sus consecuencias para el futuro del sector: "A menos que la gente joven tenga una experiencia teatral y entienda lo que el teatro puede ofrecer, la gente no va a elegir venir a nuestro sector y a estas profesiones, y nos dañaría a largo plazo". EFE
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