Iñaki Dufour
Madrid, 5 abr (EFE).- Cuando Kylian Mbappé tomó la decisión definitiva de irse del París Saint Germain al Real Madrid el pasado verano, una duda razonable sobrevoló al poderoso club parisino, que asumió con naturalidad la esperada fuga de su estrella, consolidó el proyecto y la idea de Luis Enrique Martínez y formó un campeón invencible de la 'Ligue 1'.
Equipo es la palabra que define al nuevo PSG, en el segundo año bajo la dirección del técnico asturiano, que ha afianzado su estilo de presión, velocidad y ataque en este curso, fuera de la dependencia de tantos y tantos años del conjunto parisino en torno a una estrella como Mbappé, con 256 goles y 94 asistencias en 308 partidos en siete campañas. O como Lionel Messi. O como Neymar Júnior. O como los tres a la vez, incluso, en el pasado.
No se sintió entonces, entre tanta inversión, entre tanto poder en cada mercado de fichajes, como un bloque; tan indispensable en un fútbol moderno tan ajustado y tan detallista. Le bastó para las competiciones nacionales. No para la Liga de Campeones, el desvelo más profundo del equipo de Nasser Al Khelaifi. Es el reto aún imposible, siempre con la sensación de que sumar grandes jugadores no supuso un gran conjunto. Ahora sí lo tiene. Un equipo.
La salida de Mbappé desafió al París Saint Germain. Lo invitó a una reinvención. Luis Enrique ha agrupado un equipo, en el que hay futbolistas estupendos, sin duda, quizá no tan estrellas ni tan relucientes como lo eran el propio delantero ahora en el Real Madrid, Messi o Neymar en su tiempo, sin condicionar el equipo a nombres tan incontestables.
La inversión veraniega fue expresiva. También concreta. Buscó determinadas piezas.
A un medio centro como Joao Neves. 20 años, fichado al Benfica por 60 millones de euros tras 75 duelos a toda velocidad con el primer equipo del club de su vida, ha sido un acierto absoluto. Una pieza clave en el medio campo. Ha jugado 41 partidos ya este curso a las órdenes de Luis Enrique, 34 de ellos como titular. En la Ligue 1, 24 de las 28 jornadas.
Al defensa Willian Pacho, por el que pagó 40 millones de euros al Eintracht Fráncfort. A sus 23 años, con 43 encuentros disputados en su primera temporada en el PSG, 37 de inicio, es una realidad irrebatible en el centro de la defensa que el internacional ecuatoriano, cuyo valor de mercado ya es de 57,9 millones de euros, comparte generalmente con la experiencia de Marquinhos, con la alternativa de Lucas Beraldo como segunda opción.
Y a un atacante: Desiré Doué. Talento puro, calidad formidable, desborde total. Más suplente que titular en su primera campaña en el club, a cambio de 60 millones de euros procedente del Rennes a sus 19 años, ha sido un complemento perfecto cuando el partido lo requería, llamado a ser mucho más protagonista de la que ya es en el futuro más cercano.
Para completarlo todo, ya encarrilada la Ligue 1, pero aún pendiente la Liga de Campeones, después de conquistar Anfield y el pase a los cuartos de final (su rival será el Aston Villa de Unai Emery), ha incorporado en invierno a uno de los extremos más deseados de Europa: Kvicha Kvaratskhelia, desde el Nápoles por 70 millones de euros. Desde su llegada en enero, ha jugado ya 16 partidos, con tres goles y cuatro asistencias.
En total, 210 millones en los refuerzos de un equipo que contaba ya con jugadores de sumo nivel. En los laterales, Achraf Hakimi, por la derecha, y Nuno Mendes, por la izquierda. Trepidantes, precisos y necesarios para entender este PSG, que cuenta en el medio campo quizá con el mejor del mundo en su posición en la actualidad: el centrocampista portugués Vitinha y sus mil recursos técnicos.
El citado Joao Neves y Fabián Ruiz completan el centro del campo tipo de Luis Enrique, también con Warren Zaire Emery como alternativa. Y, por delante, las variadas opciones que promueve la movilidad y el vértigo de sus atacantes, más veloces que efectivos, con las dudas que surgieron por la falta de pegada en los tramos iniciales de la temporada.
La eclosión goleadora de Ousmane Dembele ha sido un alivio para Luis Enrique y su equipo, peleado con el gol tantas veces al principio del curso, capaz de generar una cantidad considerable de ocasiones sin apenas tino. Fue su problema principal al inicio de la campaña, hasta el pasado diciembre, junto a los vaivenes en la portería, en la que Gianluigi Donnarumma se ha confirmado como la primera opción. También la más fiable en realidad.
Dembele ha derribado la portería contraria con una fuerza inusitada. Sus 24 goles en 2025 entre todas las competiciones son una demostración inequívoca de su revelación como goleador. Suma 32 tantos en 39 partidos en esta campaña. En sus anteriores 42 encuentros con el campeón francés, desde su llegada desde el Barcelona, había sumado sólo seis goles.
21 de ellos han sido en la Ligue 1, en la que también es el máximo goleador del PSG, seguido por los trece tantos anotados por Bradley Barcola, cuya irrupción en la temporada fue fantástica por el extremo izquierdo que le había pertenecido a Mbappé. Tiene 22 años. El citado Doué, el fichaje de Kvaratskhelia, la aportación desde el banquillo de Gonçalo Ramos (14 goles en 30 choques, aunque apenas trece los jugó como titular) y la opción de Kang in Lee, ya sea por el medio campo o por el ataque, configuran la cantidad de variantes del PSG.
No ha echado de menos los 27 goles de Mbappé en la última Ligue 1, suplidos por los 21 de Dembele, los 13 de Barcola y el rendimiento de un equipo por encima de las individualidades, directo al campeonato que consumó este sábado, con siete jornadas de antelación. Siempre fue el único favorito, el vigente campeón, el rival a batir.
No ha perdido ni un solo partido en esta 'Ligue 1' (no sufre una derrota liguera desde el 12 de mayo de 2024, con un 1-3 con el Toulouse, y sólo ha caído en cuatro encuentros, todos en la Champions, de los 46 que ha disputado hasta ahora en este curso entre todas las competiciones), con 23 victorias y sólo cinco empates (dos 1-1 con el Reims, un 1-1 con el Nantes, un 1-1 con el Niza y un 0-0 con el Auxerre) en el campeonato nacional.
En total, 74 de los 84 puntos jugados. Una superioridad evidente, que lo refleja como el equipo más goleador (80 tantos a favor) y el menos goleado (26 dianas en contra) y que ha sido constante, también en sus duelos directos contra el Marsella (lo goleó 0-3 en la primera vuelta y lo ganó 3-1 en la segunda) o el Mónaco, al que se impuso por 2-4 y por 4-1.
Un campeón incontestable, incluso con más velocidad y más rotundidad que el pasado curso, incluso con algunos desequilibrios defensivos en algunos encuentros, incluso con la falta de pegada que lo preocupó en los primeros compases... Incluso sin Mbappé. EFE
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